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lunes, 7 de junio de 2010

"El hombre sigue jugando a ser Dios"



“Esto es violentar la materia”


El sector de la energía limpia ve contradictoria la inversión y los ecologistas se oponen


“Es injustificado dar prioridad a esta tecnología cuando otras ya producen energía y han demostrado ser viables”


ANTONIO CERRILLO - 15/09/2003


Barcelona.

Juega el hombre a ser Dios al querer imitar la energía que nace del Sol?, ¿estamos ante el enésimo intento del hombre de domesticar la naturaleza con su histórica prepotencia y de doblegar las escurridizas leyes de la física? ¿Podemos conseguir energía ilimitada con el ITER? Frente a la apuesta de la Administración en favor del proyecto ITER, otras voces están empeñadas en frenar tanta euforia. Algunas entidades ecologistas se oponen a esta iniciativa, mientras que los promotores de energías renovables la ven con recelo, porque temen que se pierdan esfuerzos y recursos para las fuentes renovables ya acreditadas y en servicio.
Las quejas más ostensibles proceden de la Asociación de Productores de Energías Renovables-APPA. “Lo que nos parece contradictorio es que se destine más dinero en investigación y ciencia a un proyecto que no produce energía que a otros proyectos, como son los de las energías renovables, que sí están generando ya energía”, dice Óscar Romero, portavoz de APPA. “El proyecto ITER requerirá para poder funcionar más energía que la que va a producir. Necesita tener una térmica al lado”, recuerda Romero. La APPA recela, además, de la buena acogida dispensada al ITER por los grupos ecologistas de Tarragona, en contraste con su actitud tan beligerante contra los parques eólicos.
“El ITER es un proyecto esotérico, porque no tenemos ninguna garantía de que realmente el experimento prospere, tenga éxito y sea eficaz a corto plazo”, señala Josep Puig, ingeniero industrial y experto en energía. “Es injustificado dar prioridad a esta tecnología cuando otras ya producen energía y han demostrado ser viables”, agrega.
Los opositores del ITER creen que quienes impulsan esta iniciativa son víctimas de un “optimismo científico” desmesurado, y subrayan la dificultad del experimento. Lo que se pretende es ni más ni menos que la fusión de los nucleos de deuterio y tritio a temperaturas de 100 millones de grados durante unos 100 segundos para producir calor, garantizando el cumplimiento de unas condiciones físicas (temperatura, densidad de partículas, tiempo de confinamiento) tan complicadas que hasta ahora nadie ha sido capaz de demostrar su viabilidad.
Y el calendario será dilatado. Una vez que tenga éxito el experimento habrá que construir un prototipo de demostración, y luego hacer la valoración técnico-económica y comercial. Hacia el año 2047 se podría iniciar la construcción del primer reactor de fusión nuclear. Hay más discrepancias. “La cantinela de que se producirá una energía ilimitada es un engaño, ya que las reservas de litio –de donde se obtendría el tritio– en la corteza de la Tierra son parecidas a las del uranio, por lo cual son agotables”, dice Puig.
Los ecologistas subrayan que la reacción se lleva a cabo entre el deuterio y el tritio, y este último es un gas radiactivo. Por tanto, se deberá disponer de barreras de contención para evitar la liberación del tritio al medio ambiente, tanto en el funcionamiento normal de la planta como en caso de accidente. Ahora no existe ninguna normativa que limite las emisiones de tritio a la atmósfera procedentes de reactores termonucleares. Y una última contraindicación: el material estructural del reactor estaría sometido al bombardeo neutrónico, con lo que también se transformará en radiactivo. Eso haría que cuando la planta se cierre se deban seguir procedimientos de seguridad parecidos a los desmantelamientos de Vandellòs I.
Y argumentos éticos. “Querer conseguir energía mediante la fusión es pensar que el hombre lo puede modificar todo a su antojo. Significa violentar claramente la manera como la materia ha sido concebida”, explica Josep Puig.

http://www-fusion.ciemat.es/New_fusion/es/Fusion/Prensa/vanguardia_15_09_03_2.html


       " Construir un sol "


En Francia se quiere simular la energía que se genera en el Sol.


En Francia se construirá un reactor experimental de fusión nuclear valorado en 10.000 millones de euros. Bruselas aplaude mientras que los ecologistas critican el proyecto.

Creado bajo la égida del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) el proyecto del Reactor Internacional Experimental Termonuclear (ITER, por sus siglas en inglés) es el programa de cooperación científica internacional considerado más importante tras la Estación Espacial Internacional (ISS).


El reactor termonuclear se basa en la fusión nuclear, similar a la energía que se genera en el Sol. Según sus impulsores se perfila como una de las tecnologías del futuro para generar energía eléctrica renovable, limpia y barata y por lo tanto como alternativa fiable para afrontar la crisis energética cuando se agoten las reservas de combustibles convencionales, como el petróleo, gas y carbón.


Energía "barata y segura"


El proyecto ITER intenta imitar el modo en que el Sol produce energía, proporcionando potencialmente una fuente inagotable de energía de bajo costo con el agua del mar como combustible. Se prevé que las investigaciones sobre la fusión nuclear controlada en ITER duren varias décadas.
Las autoridades francesas destacan que "este acuerdo abre el camino a la realización, en Francia, de estas infraestructuras esenciales para la investigación en energías que no emitan gases de efecto invernadero".

A diferencia de las actuales centrales nucleares, los reactores termonucleares no producen peligrosos desechos radiactivos, sino que liberan helio, un gas inerte e inofensivo. Si se comprueba la viabilidad del reactor, se necesitarán al menos 30 años hasta que aparezcan las primeras centrales eléctricas termonucleares para abastecer las necesidades energéticas de la población.



Entre respaldo europeo


El comisario europeo de Investigación y Ciencia, Janez Potocnik, afirmó hoy que, el acuerdo alcanzado escribe "una página en la historia de la cooperación científica internacional".
Los socios del proyecto -Estados Unidos, la Unión Europea (UE), Japón, Canadá, Rusia, China y Corea del Sur- tienen en el ITER "un proyecto de una complejidad sin precedentes", y marca una "importante etapa en la cooperación científica internacional", añadió Potocnik.
Potocnik agregó que la prioridad que supone el ITER es una prueba de "nuestro compromiso de cara a desarrollar la fusión como fuente de producción de energía".


…y crítica ecologista


Los adversarios del ITER lo consideran un delirio tecnológico que costará miles de millones de euros. "Cuando es universalmente reconocido que nuestro reto es reducir por cuatro nuestras emisiones de gas de efecto invernadero antes de 2050, resulta aberrante un proyecto que moviliza miles de millones de euros en un programa que no logrará resultados concretos -si es que lo consigue- hasta la segunda mitad del siglo", ha indicado la organización de defensa del medioambiente Greenpeace.
Esta organización denuncia que "la opinión de los expertos, incluso de los más optimistas, indica que una producción comercial no será posible antes de 2080". En su página de Internet francesa, explica que "Francia cree haber descolgado la luna con el programa ITER, pero hacer funcionar la planta es particularmente complejo".


La organización ecologista señala que "la fusión nuclear plantea los mismos problemas que la fisión nuclear en la producción de desechos radiactivos, de riesgos de accidentes y proliferación" tras calificar de "nefasta" la opción energética que propone el ITER.

Por lo pronto dominan las cifras. El primer ministro francés, Dominique de Villepin, ha subrayado el proyecto conllevará la creación de 4.000 puestos de trabajo. Francia asumirá el 50% de los gastos de construcción y explotación, mientras que los demás participantes aportarán cada uno el 10% del costo del proyecto, valorado en más de 10.000 millones de euros a lo largo de 30 años, y en el que participan Japón, China, Rusia, Corea del Sur, Estados Unidos y la UE.
La localidad francesa de Cadarache - cerca de Marsella, en el sureste del país- será la sede del ITER. La sede legal se ubicará en la ciudad española de Barcelona.


http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1632117,00.html

1 comentario:

  1. Increible en lo que gastan los dineros ,mientras en otras partes del mundo se mueren de hambre,la maldad sigue siendo la primera caracteristica del ser humano.Estamos sin duda en el fin de los tiempos ,un hombre endiosado.bendicion.

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